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domingo, 5 de julio de 2020
jueves, 2 de julio de 2020
La Civilización Romana
En sus inicios, Roma fue una pequeña
ciudad de agricultores y pastores, gobernada por un rey con poderes absolutos.
A lo largo de sus más de mil años de historia, este pequeño poblado llegaría a
dominar un Imperio que abarcaría casi toda Europa, parte del Cercano Oriente y
el Norte de África, ejerciendo una significativa influencia sobre los pueblos
que conquistaron, tanto a través de las armas como mediante la diplomacia.
La instauración de la república como sistema de gobierno y la noción de derecho que los romanos desarrollaron siguen siendo hoy la base de la política de los grandes Estados modernos occidentales. Su lengua, el latín, es la raíz de muchos idiomas, entre ellos el español. Una de las claves del éxito de Roma fue su particular espíritu práctico y su capacidad para adoptar y enriquecer las tradiciones culturales con las que entró en contacto, rescatando, por ejemplo, los avances producidos en Grecia.
Fundada en el año 753 a. C. Roma fue
primeramente una monarquía, según la
leyenda fueron 7 reyes que gobernaron hasta que en el año 509 a. C. una
revuelta antimonárquica expulsó al último de los reyes, instaurándose por
primera vez la república.
LA
REPÚBLICA ROMANA
El fin de la
monarquía supuso importantes cambios en la organización de Roma: la figura del
rey desapareció y se pudo limitar el ejercicio del poder. A diferencia del
sistema monárquico, la república estuvo conformada por magistraturas electivas,
temporales y responsables, es decir que estaban sometidas a la
ley; gratuitas, pues no percibían sueldos; y colegiadas, esto es,
compuestas por más de una persona. La excepción fue la dictadura, cargo que
solo aparecía durante períodos de crisis.
Durante la república, además, se ampliaron los derechos políticos de los romanos. Los patricios, que constituían una aristocracia hereditaria de terratenientes y tenían una serie de privilegios políticos y jurídicos, se vieron enfrentados a los plebeyos, que eran un grupo formado por artesanos, campesinos y comerciantes, cuyos antepasados no habían sido fundadores de Roma y que, por lo tanto, no tenían los mismos derechos que los patricios. Entre los siglos V a. C. y VI a. C. se desarrollaron una serie de revueltas con el fin de conseguir mayor participación política para los plebeyos. Consecuencia de ello fue la creación del cargo de tribuno de la plebe, una magistratura encargada de representar a los plebeyos ante los cónsules y el Senado; y la publicación de la ley de las XII tablas, las primeras leyes escritas con las que contó Roma.
EXPANSIÓN
Y CRISIS DE LA REPÚBLICA
La república romana se extendió por cerca de quinientos años (509 a. C. – 27 a. C.) en los que la influencia de su civilización se expandió de forma relativamente constante. Esto permitió que Roma se transformara en la primera potencia comercial y militar del mar Mediterráneo.
Esta prosperidad,
sin embargo, no estuvo exenta de conflictos, los que terminaron por agotar al
sistema republicano. Pequeños y medianos propietarios quedaron arruinados al no
poder competir con los bajos precios de los productos comercializados desde las
nuevas provincias y muchos campesinos, obligados a participar en largas
campañas militares, se vieron forzados a vender sus tierras. El descontento
social provocó nuevas revueltas que buscaron, principalmente, cambiar la
desigual repartición de la tierra.
SOCIEDAD
ROMANA EN LA REPÚBLICA
Roma fue una
sociedad profundamente patriarcal, solo
los hombres patricios, y más
adelante los hombres plebeyos,
fueron considerados ciudadanos. Las mujeres, los niños y los esclavos estaban
bajo la tutela de sus respectivos pater
familias, es decir, los varones cabeza de familia.
EL
IMPERIO ROMANO
La crisis del sistema republicano
dio paso al surgimiento de una nueva forma de organización: el Imperio. En este
período se mantuvieron algunas características de la república, tales como la
organización burocrática, formada por funcionarios que administraban los
asuntos públicos, la cultura de la legalidad y la permanente anexión de nuevos
territorios. Sin embargo, las decisiones políticas, religiosas y militares se
concentraron en la figura del emperador, mientras que las magistraturas y el
Senado fueron perdiendo relevancia.
Con el gobierno de Octavio se inició un período en la historia de Roma que duró cerca de doscientos años y fue conocido como pax romana o pax augusta. Se caracterizó por la estabilidad política y económica en el Mediterráneo, producto de la consolidación del poder romano en torno a la figura del emperador, quien durante este período ganó la lealtad tanto del Senado como del ejército. Esto permitió consolidar la organización territorial y administrativa del Imperio, y aplicar el derecho romano en todos sus territorios.
En los
territorios conquistados, los romanos impulsaron la transmisión de su cultura y
forma de vida, lo que favoreció la transformación o romanización de las sociedades conquistadas. Además, se extendió la ciudadanía
romana a las elites locales, lo que constituyó una eficaz forma de obtener lealtad e integrarlas al mundo romano.
La romanización también se vio favorecida por la creación de una administración única para todas las provincias,
la universalización del derecho romano,
la difusión del latín, la incorporación
de los habitantes de las provincias al ejército
y la construcción de una extensa red de
caminos.
EL
EJÉRCITO ROMANO
El ejército tuvo
un gran protagonismo en Roma. Los romanos hicieron la guerra en lugares tan
distantes de su tierra como Partia (Irán) y Gran Bretaña, mostrando tenacidad y
capacidad de adaptación. Lo que hizo
del ejército una fuerza que por siglos pareció imparable, fue su capacidad para
recuperarse de las más desastrosas derrotas y, aun así, salir victorioso, lo
que resultó clave en su expansión territorial y en la defensa de sus fronteras.
LA
CULTURA ROMANA
Desde sus inicios la cultura romana se constituyó mediante constantes intercambios con otros pueblos como etruscos, griegos, fenicios, egipcios, persas, entre otros. En su proceso de colonización y expansión, los romanos adquirieron costumbres, saberes y tradiciones de los pueblos que dominaron, lo que enriqueció su cultura y permitió la difusión de muchas de estas ideas por la cuenca del Mediterráneo.
Desde los tiempos de la monarquía los romanos habían comenzado a adoptar elementos extranjeros como parte de su propia sociedad, como el alfabeto y los alcantarillados. De entre todas las influencias externas, probablemente la más notable fue la cultura griega, de la que los romanos se sentían herederos y continuadores. La fascinación de los romanos por la civilización griega fue tan grande que adoptaron muchas de sus tradiciones, desde los dioses (a los que en la mayoría de los casos solo cambiaron el nombre), hasta el teatro, la filosofía, la arquitectura, la retórica, la historia y la literatura.
OBRAS
Y EDIFICIOS PÚBLICOS
Los romanos destacaron por su
carácter práctico y sus habilidades en el campo de la ingeniería. Ellos
aplicaron sus conocimientos y los medios disponibles para transformar los
desiertos en tierras habitadas y cultivables y, en general, para elevar el
nivel de vida de la población que habitaba en las ciudades.
·
Caminos:
Los territorios romanos estuvieron interconectados por una extensa red de
caminos muy bien construidos, un trabajo que por lo general realizaban los
mismos legionarios que habían conquistado un nuevo territorio. Por estos
caminos circularon comerciantes y viajeros en carros tirados por bueyes o mulas
cargadas de productos.
·
Acueductos:
Los acueductos llevaron agua desde distantes fuentes naturales hasta el corazón
de las ciudades. Alimentaron fuentes, baños y algunas casas privadas de
personas privilegiadas. Para el siglo III d. C., solo en la ciudad de Roma
había 11 acueductos. Todos funcionaban solo con la fuerza de gravedad,
aprovechada mediante una suave pendiente.
·
Baños,
termas y fuentes públicas: En Roma el agua
era gratuita y existieron alrededor de trece mil fuentes públicas para que los
ciudadanos accedieran libremente a ella. Los baños y las termas, por otro lado,
fueron lugares (públicos y privados) en donde asearse, pero también espacios de
reunión y negocios. Algunos contaban con complejos sistemas de plomería y calefacción.
· Teatros y anfiteatros: Para evitar rebeliones y descontento en general, la construcción de centros de entretenimiento fue parte fundamental de la política romana. Los teatros (con forma de media luna) y los anfiteatros (circulares u ovalados) fueron comunes en todas las provincias romanas. Allí se podían ver luchas de gladiadores, obras de teatro y numerosos espectáculos.
EL
DERECHO ROMANO
Según el historiador romano Tito Livio,
las primeras leyes que se publicaron en Roma (las XII tablas) fueron escritas durante el siglo V a. C. Ninguna copia
original de estas diez primeras leyes parece haber sobrevivido, por lo que los
historiadores solo han podido especular sobre su contenido. Su importancia, sin
embargo, no radica tanto en lo que decían exactamente, sino en que pusieron en
marcha una larga tradición jurídica que hoy conocemos como derecho romano, una serie de leyes que buscaron regular la vida
pública y privada de los ciudadanos, las provincias y los municipios.
La noción de derecho romano ha
sobrevivido por más de dos mil años. Muchos de sus principios fueron adoptados
por las sociedades modernas. Los códigos
civiles creados tras las independencias americanas, por ejemplo, estuvieron
inspirados en él, sobre todo en lo referente a la autonomía de la justicia y el
respeto de la ley.
CRISTIANISMO,
CRISIS Y DIVISIÓN DEL IMPERIO
Jesús de Nazaret, el fundador de la religión cristiana, nació en la provincia romana de Judea durante la pax romana, cuando aún gobernaba su primer emperador, Octavio Augusto. En su mensaje anunciaba el reino de Dios, la salvación eterna, el amor al prójimo y la igualdad de todos como hijos de un único Dios. Si bien los primeros cristianos eran de origen judío, su mensaje no fue aceptado por toda la comunidad hebrea. Jesús, tras ser acusado de alborotar al pueblo, fue condenado a morir crucificado.
Tras la muerte de
Jesús, sus apóstoles asumieron la tarea de difundir su
mensaje. Los romanos toleraban el culto a otros dioses, pero a partir del siglo
III d. C. los cristianos comenzaron a ser perseguidos con violencia. Durante el
siglo IV, sin embargo, fueron paulatinamente aceptados por el Imperio. En el
año 306 el emperador Constantino declaró la libertad de culto mediante el Edicto
de Milán y, finalmente, el emperador Tedosio
reconoció el cristianismo como la religión oficial del Imperio al firmar el Edicto
de Tesalónica en el 380 d. C.
A partir del siglo III d. C. el Imperio entra en crisis. Las causas que explican su decadencia son múltiples y aún se debaten entre historiadores. En el año 395 d. C., para frenar la crisis, el emperador Teodosio dividió el Imperio en Oriente y Occidente, sin embargo, ello no dio resultado. Los pueblos germanos, que durante siglos habitaron en las fronteras del Imperio, comenzaron a influir en la política romana, tanto a través de la diplomacia como de la guerra, y paulatinamente se fueron asentando de forma definitiva en territorios del Imperio. En el año 476 d. C. el germano Odoacro tomó la ciudad de Roma, depuso al emperador y se proclamó rey de Italia. Este evento ha sido interpretado como el final del Imperio romano de Occidente.
La Civilización Griega.
La civilización griega es
considerada excepcional por muchos historiadores debido a la gran cantidad de
nuevas ideas que trajo al mundo antiguo, y que permanecen como una herencia cultural
significativa en la civilización occidental, es decir, aquella que se desprende
de Europa. Entre ellas podemos encontrar los orígenes del concepto mismo de historia, así como el de filosofía o ciencia; y lo mismo ocurre con el teatro, los deportes y las
olimpiadas.
Aunque sus aportes fueron muy numerosos, uno de los más relevantes para nuestra actual organización como sociedad es haber asentado las raíces de lo que hoy entendemos por política y democracia.
LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DE ATENAS.
Cada ciudad-Estado de la antigua Grecia fue desarrollando distintos tipos de gobierno a lo largo de su evolución política, siguiendo diferentes procesos. En Atenas, esta evolución llevó a la creación de la primera democracia de la historia.
Al igual que otras civilizaciones
del mundo antiguo, en sus orígenes Atenas se organizó mediante un gobierno monárquico, aunque a partir de
la primera mitad del siglo VII a. C., los nobles
terratenientes, llamados eupátridas,
comenzaron a ganar influencia y poder, dejando a la figura del rey sin
atribuciones políticas, dando origen a la aristocracia.
Este tipo de gobierno estaba constituido por nueve arcontes elegidos por una asamblea de nobles (Ekklesia) para
gobernar por un período determinado. Algunos arcontes, como Dracón y Solón llevaron adelante importantes reformas al sistema, como
escribir por primera vez una lista de las leyes que regían Atenas.
LA
DEMOCRACIA ATENIENSE
En el año 508 a. C. llegó al poder Clístenes, un noble ateniense que
llevaría adelante radicales reformas. Durante su gobierno fue aplicada la isonomía,
o la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Asimismo, aumentó a quinientos
los miembros de la Bulé, el consejo
encargado de preparar las sesiones de la Ekklesia,
en la que desde ese momento podrían participar todos los ciudadanos.
A partir del año 461 a. C. llega al poder Pericles, considerado por muchos el político, orador y estadista más prominente de la antigua Atenas. Pericles eliminó los privilegios del Areópago (en el que solo participaban los nobles) en beneficio de la Ekklesia y la Bulé. De esta forma, un mayor número de grupos sociales pudo acceder a las altas magistraturas. Asimismo, instauró la mistoforia o pago de dietas a los ciudadanos que ejercían como jurado o miembros del Consejo. La paga era modesta, pero permitía a los más humildes ejercer su derecho político sin la preocupación de perder un día de trabajo remunerado.
Los ciudadanos atenienses
tenían obligaciones militares y debían pagar impuestos. Pese a que el sistema promovía
la participación directa en los asuntos concernientes a la polis, este tenía
limitantes, ya que solo los hombres libres, mayores de dieciocho años y nacidos
en Atenas, podían tomar decisiones; es decir, la mayor parte de la población
residente en Atenas no formaba parte de la ciudadanía.
Por otra parte, como medio de proteger al sistema democrático, se creó el ostracismo, que consistía en la posibilidad de enviar al exilio por diez años a cualquier sospechoso de atentar contra el orden democrático. Esto se hacía por medio de una votación anual en la Ekklesia, donde cada ciudadano podía escribir el nombre de quien considerara pertinente exiliar. Si la mayoría votaba por una persona, esta era obligada a abandonar la polis.
A diferencia del sistema democrático
ateniense, Esparta, polis griega que
destacó, por ejemplo, por transformarse en la gran rival de Atenas, se caracterizó
por establecer una organización altamente militarizada. En dicha polis, se
instauró un régimen con dos reyes que poseían poderes limitados y donde la
educación militar fue fundamental.
CULTURA GRIEGA: ARTE Y DEPORTE.
Los antiguos griegos no solo produjeron nuevas formas de organización política, también desarrollaron una riquísima vida cultural que tuvo al ser humano como su gran protagonista. Su escritura alfabética, filosofía, ciencias, historia y distintas artes son responsables, en buena medida, de lo que hoy entendemos por estas disciplinas. Reunidas, todas estas creaciones, rescatadas e imitadas después por Roma, constituyeron el canon cultural de la Antigüedad clásica, es decir, fueron un modelo a seguir con características que, se pensaba, eran perfectas.
Durante el siglo V a. C., la ciudad de Atenas vivió un enorme auge comercial y cultural en lo que ha sido descrito como su “edad de oro”. Entonces se creó allí una gran cantidad de obras artísticas y arquitectónicas que definieron un ideal de belleza y perfección técnica cuya influencia perdura en la actualidad. Este ideal de belleza, aplicado al cuerpo humano, se expresó principalmente en la escultura.
Ejemplo del arte ateniense es la Acrópolis,
que se convirtió en un conjunto artístico monumental, en el que destacó el
templo de Atenea Partenos, comúnmente llamado Partenón. Este templo fue
construido entre los años 447 a. C. y 438 a. C. por Ictino y Calícrates,
mientras que la estatua de la diosa Atenea del Partenón, de oro y marfil, fue
hecha por el famoso escultor Fidias. Asimismo, Filocles y Mnesicles
construyeron el templo de Erecteón, famoso por sus cariátides.
Además del arte, los griegos
disfrutaban del deporte y las competencias. Uno de los eventos más importantes fueron
los Juegos Olímpicos, competencias atléticas realizadas en honor al dios
Zeus y que tenían lugar cada cuatro años en la polis de Olimpia. Los primeros Juegos
Olímpicos se realizaron en el año 776 a. C. y pasaron a convertirse en un lugar
de encuentro entre los antiguos griegos. Durante su celebración, se decretaba una
tregua, en el caso de que hubiese guerra, para que todos los jugadores pudieran
desplazarse a Olimpia sin dificultades. Entre las pruebas destacaban las
carreras de carros y caballos, y el pentatlón, que comprendía salto largo,
carrera, lanzamiento del disco, lanzamiento de la jabalina y lucha. Duraban
cinco días y el premio que se llevaban los ganadores era solo una corona de
olivo. Su triunfo, sin embargo, les daba gran prestigio social en su polis de
origen y su victoria era cantada por poetas.
EL
IDEAL DE LA RAZÓN: CIENCIA, FILOSOFÍA E HISTORIA
Si bien los griegos eran politeístas
y creían que los dioses controlaban sus vidas desde el monte Olimpo, este
pensamiento mitológico no les impidió desarrollar el pensamiento racional para
enfrentar problemas concretos a través de ciencias como la matemática o la astronomía,
o bien intentar responder preguntas sobre la naturaleza humana, el bien y el
mal, la existencia del alma o el significado de la virtud, entre otras. Para
ello inventaron la filosofía.
También fueron los primeros en intentar narrar y explicar el pasado desde un
punto de vista imparcial y como resultado de la investigación, dando origen a
la historia.
PRINCIPALES FILÓSOFOS DEL MUNDO
GRIEGO:
·
Sócrates
(470 a. C. – 399 a. C.): Dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de la
verdad, examinándose a sí mismo y a los demás acerca del modo de concebir el
bien, el alma, la justicia y la virtud en general. No dejó escritos, por lo que
su pensamiento lo conocemos por sus discípulos.
·
Platón
(427 a. C. – 347 a. C.): A la muerte de Sócrates, fundó la Academia. Su
filosofía tenía una finalidad política y pretendía, a través de la Academia,
educar a los futuros gobernantes-filósofos. En su obra La República planteó
una sociedad ideal.
·
Aristóteles
(384 a. C. – 330 a. C.): Discípulo de Platón. Conocidos son sus tratados de
lógica, física, política y metafísica, entre otros. Abrió su propia escuela o
liceo y fue tutor del rey Alejandro Magno de Macedonia.
HISTORIADORES DE LA ANTIGUA GRECIA:
·
Heródoto
(484 a. C. – 425 a. C.): El “padre de la Historia”. Investigó el origen de las
guerras entre griegos y persas (490 a .C. y 470 a. C). Fue el primero en
recopilar su información en forma sistemática; verificar, hasta cierto punto,
su exactitud, y luego ordenarla en una narración.
·
Tucídides
(460 a. C. – 395 a. C.): General del ejército ateniense que escribió Historia
de la guerra del Peloponeso, en donde describió el conflicto bélico entre
Atenas y Esparta. Su indagación es considerada mucho más rigurosa que la de su
antecesor Heródoto, por lo que algunos lo califican como el creador de la
“investigación histórica científica”.
EXPONENTES DE LA CIENCIA
·
Arquímedes
de Siracusa (287 a. C. – 212 a. C.): Destacado
matemático, físico, ingeniero e inventor. Desarrolló una técnica para calcular
el volumen de objetos con forma irregular, así como también una multitud de
artefactos, como el llamado tornillo de Arquímedes, que permitía elevar agua
desde un nivel a otro torciendo una manivela.
·
Hipócrates
de Cos (470 a. C. – 360 a. C.) Es considerado “el
padre de la medicina occidental”. Entre sus aportes estuvo el haber entendido
que las enfermedades tenían una causa natural y no divina. Aunque algunas de
sus nociones de la anatomía humana fueron erradas, fue el primero en describir
muchas enfermedades.
·
Herón
de Alejandría (10 d. C. – 70 d. C.) Inventó la
bomba de pistón, que ocupó la compresión de gases para elevar agua (en fuentes,
por ejemplo). Otra de sus creaciones fue la eolípila, el primer motor a vapor
en la historia, aunque no tuvo otra aplicación que el entretenimiento.
LITERATURA Y EDUCACIÓN
Algunos historiadores estiman que la escritura se introdujo en Grecia entre los siglos IX a. C. y VIII a. C, un período en que los griegos habrían adoptado por primera vez el alfabeto fenicio como método de escritura, el que posteriormente dio origen al alfabeto griego. Junto con adoptar la escritura, los griegos comenzaron a desarrollar la literatura sistematizándola en tres grandes géneros literarios: la épica, la lírica y la dramática.
La épica es el más antiguo de los géneros literarios. En la poesía épica se cantaban las hazañas de los héroes y el pasado legendario de la comunidad. Estas historias se transmitían primero en forma oral, pero con la introducción del alfabeto comenzaron a registrarse por escrito. La Ilíada y la Odisea de Homero pertenecen a este género, porque recrean el pasado remoto del mundo micénico. También las obras Teogonía (un compendio de la mitología griega) y Los trabajos y los días de Hesíodo, que tienen un fin educativo, aunque se considera como parte del género épico.
La lírica es la poesía tocada al son de la lira, un instrumento musical compuesto de varias cuerdas tensas en un marco. Se cantaba generalmente en actos públicos. En este género destacó de forma especial la poetisa Safo, y sus versos dedicados al amor. En la lírica coral fue famoso Píndaro de Tebas (siglos VI a. C.–V a. C.), quien escribió poemas en honor a los vencedores de los Juegos Olímpicos.
En el género dramático destaca el teatro. Estas representaciones se
realizaban al aire libre en un espacio aproximadamente semicircular
(orchestra). El teatro estaba vinculado a la celebración de festivales y
festividades religiosas y constituía un espacio fundamental de distracción y
educación cívica para la sociedad griega. Las principales obras del género
dramático fueron las tragedias,
cuyos personajes enfrentan un destino inevitable y a menudo tienen desenlaces
funestos; y las comedias, en las que
se criticaba o hacía burla del sistema político y social. El uso de máscaras
era común.





























